Una solución que nos evitó hacer una obra
La piscina empezó a perder agua y, como suele pasar en estos casos, lo primero que pensamos fue que nos tocaría levantar parte del suelo para encontrar la avería. Antes de meternos en una obra de ese tipo decidimos buscar una empresa especializada.
Después de revisar la instalación nos explicaron que la fuga estaba en la tubería de impulsión y que podían rehabilitarla sin necesidad de romper. No conocíamos este sistema y la verdad es que nos pareció una alternativa muy interesante.
El trabajo se realizó con normalidad y el trato fue muy bueno en todo momento. Se notaba que tenían experiencia y transmitían confianza, algo que se agradece cuando no sabes exactamente cuál es el origen del problema.
Al terminar comprobaron que todo había quedado correctamente reparado y desde entonces la piscina funciona sin problemas. Nos quitamos una preocupación importante y, además, evitamos una obra que pensábamos que sería inevitable.
En nuestro caso la experiencia ha sido muy positiva y queríamos compartirla porque este tipo de reparaciones sin obras pueden ahorrar mucho tiempo y molestias cuando la avería está en una tubería de impulsión.








