Gestión muy deficiente de una incidencia grave
Nuestra experiencia con Luderna fue muy negativa y, sobre todo, muy mal gestionada.
Viajábamos en familia con cuatro menores. Aunque la hora de entrada estaba dentro del horario legal, en estancias anteriores la entrega del alojamiento siempre se había adelantado, lo que contrasta con la gestión posterior de una incidencia grave. A la llegada al apartamento detectamos un olor fuerte, persistente y claramente anómalo, incompatible con una estancia normal. El olor nos provocó picor de garganta y ojos, además de dolor de cabeza, algo especialmente preocupante viajando con niños.
Contactamos con la empresa en reiteradas ocasiones. A lo largo de la incidencia intervinieron distintas personas, ofreciendo versiones contradictorias. Mientras desde la empresa se minimizaba o negaba el problema, los servicios de emergencia que acudieron al alojamiento indicaron expresamente que no se podía permanecer en la vivienda en esas condiciones y solicitaron a la empresa gestora el realojo inmediato de nuestra familia.
A pesar de ello, a las 22:40 de esa misma noche seguíamos sin ninguna solución ni comunicación efectiva por parte de Luderna. Nos vimos obligados a buscar y asumir por nuestra cuenta un hotel esa misma noche, y al día siguiente otro apartamento, asumiendo íntegramente todos los gastos, además del perjuicio evidente de encontrarnos de viaje y con menores a nuestro cargo.
La falta de respuesta, la ausencia de una solución real y la dejación de responsabilidades ante una incidencia seria hacen que no podamos recomendar esta empresa. No repetiríamos la experiencia.
La gestión de la incidencia fue inexistente y nos dejó sin alternativa en una situación grave.







