Celebración 50 años de matrimonio
Las mejores vacaciones de mi vida. Nos quedamos en Evaristo, una casa espectacular la mires por donde la mires, con piscina privada acristalada, vistas al mar cantábrico y a los picos de Europa, un jardín precioso… la casa es, además de preciosa, verdaderamente cómoda, te sientes en tu casa pero con los servicios de un hotel de cinco estrellas: desayuno mediterráneo todos los días, limpieza diaria, unos aprendieron a hacer surf en Gerra y otros prefirieron clases de yoga en casa… y el último día, para cerrar por todo lo alto, una pianista nos dio un concierto en casa al atardecer.
El servicio y la atención del equipo fue un 100/10.
Absolutamente inmejorable.








